sábado, 3 de diciembre de 2016

APLICACIÓN DE UN PROTOCOLO DE ACTUACIÓN EN UN CASO DE CONVIVENCIA ESCOLAR

El caso analizado en este blog en el módulo 2 fue el de un niño no acosado, pero aislado en el contexto de su clase. El aislamiento supone el peligro de que el alumno o la alumna pueda ser víctima más fácil de acoso. Además, el aislamiento supone una merma de la autoestima por la falta de aceptación del grupo, un sentimiento de soledad que resulta contrario al gregarismo casi necesario de la adolescencia, dificultades en el aprendizaje por la pérdida de la ilusión de encontrarse con los compañeros y con las vivencias del aula, y, en general, un detrimento de la vida escolar del niño en cuestión. 

Para un caso como este me parece muy adecuado analizar las causas del aislamiento (casi siempre de tipo subjetivo, es decir, basado en un tipo de percepción del alumno, así como de su autopercepción) mediante entrevistas al alumno particular y a algunos de sus compañeros, cambiar la metodología de la clase, fomentar las dinámicas de grupo en la hora dedicada a la tutoría, enseñar y fomentar la empatía y la asertividad dentro del grupo, y hacer un seguimiento de todas estas medidas para mejorar el clima de la clase.

Las características del centro donde se puede dar dicha situación pueden ser muy diversas. No son en absoluto determinantes a no ser que la causa del aislamiento se deba a que el nivel socioeconómico de las familias sea muy homogéneo, por lo que las causas puedan tener que ver con que el nivel del alumno aislado sea superior o, más frecuentemente, inferior. Pensemos de todas formas en un centro de secundaria de titularidad pública, un centro de barrio donde la mayoría de las familias se conocen y donde generaciones de hermanos han estudiado, y centremos la situación de aislamiento en el curso de 1º ESO, a donde llegan los alumnos de escuelas de Primaria del propio barrio, muchos de ellos con lo que podríamos denominar un "histórico" de relaciones previas y conflictos a veces irresolutos. 

Respecto al plan de convivencia, este se debe por los valores de la igualdad, la cooperación, la participación y la cohesión social. Por todo lo anterior y esto último referido al plan de convivencia del centro, el protocolo de actuación debería fundamentarse en dichos valores.

Por otro lado, los responsables de la actuación con este alumno han de ser el tutor del grupo, el orientador escolar, el jefe de estudios y el equipo docente. El tutor del grupo ha de pensar y diseñar el plan de actuación, el orientador escolar ha de apoyar, guiar e intervenir en determinadas ocasiones según ese plan del tutor, jefatura de estudios ha de conocer y supervisar el desarrollo del plan, y el equipo docente ha de ser conocedor del mismo y aplicarlo en la parte que le corresponda en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Las medidas, pues, que habría que desarrollar se centrarían en la mejora de la autoestima del alumno y la integración en su grupo; la mejora de la empatía, la cohesión y el conocimiento entre los miembros del grupo; y la aplicación de metodologías activas basadas en la colaboración, como el aprendizaje cooperativo y el trabajo en pequeño grupo.

En lo que se refiere a dicho protocolo, estos serían los pasos que habría que diseñar:

1.- Análisis y comprensión de la situación del alumno:
-Mediante entrevista con el alumno en el marco de las entrevistas individuales por trimestre.
-Mediante entrevista con algunos alumnos del grupo de tipo prosocial y con los delegados del grupo, para entender aspectos de la convivencia del grupo y en particular en lo que se refiere al alumno en cuestión.
-Mediante entrevista con la familia en el marco de las entrevistas a padres propias de la labor tutorial ( es decir, sin darle carácter de urgencia o de "problema", pero sí mostrando la necesidad de colaborar con la familia y de entender cómo viven ellos la situación de su hijo -puede ir desde la máxima de las ansiedad hasta la mayor de las ignorancias).

2.- Aplicación de medidas de actuación en relación al caso concreto:
-En todo momento, trabajo individual con el alumno: a través de la asertividad y la gestión de sus emociones, con ayuda del departamento de orientación. Asimismo, se le puede asignar un alumno "tutor" que sea un referente para él en caso de encontrarse mal, necesitar hablar con alguien o requerir ayuda para algo. Este alumno puede estar en contacto con el tutor y con jefatura de estudios para informar de las situaciones que se puedan presentar respecto a este alumno. 
-A continuación, con el grupo-clase:
a)En un primer momento, trabajo con el grupo-clase en la tutoría de la empatía y la asertividad, mostrando al alumnado la importancia de la primera como  valor y la utilidad de la asertividad como herramienta que mejora las habilidades sociales (visionado de vídeos, debates, intercambio de experiencias, comentario a partir de cuestionarios, dramatización de situaciones de asertividad...).
b)En un segundo momento, trabajo con el grupo-clase de dinámicas de grupo para favorecer el conocimiento entre los alumnos y fomentando la mezcla entre los mismos (mediante juegos cooperativos y de búsqueda de informaciones, presentaciones de los propios alumnos y de sus familias con un póster personal que decore la clase, etc.).
c)En un tercer momento, trabajo con el grupo-clase mediante una salida extraescolar en la que  se desarrolle una convivencia fuera del contexto del aula mediante algún tipo de actividad que también requiera de la colaboración de los miembros del grupo (por ejemplo, la visita a un museo o a una ciudad, o una salida al campo, en la que hay que reunir datos en grupo para mostrar al resto de la clase en una presentación digital o póster).
-Para seguir, con la familia, mediante entrevistas sucesivas de control y cotejo de impresiones entre el tutor y los padres o tutores.
-Por último, con el equipo docente, para llamar la atención sobre este caso y sensibilizar al profesorado de su importancia.




3.- Aplicación de medidas metodológicas en el aula:
-Dadas las características de este caso, estas parecen las más adecuadas:
a)Fomentar el trabajo en grupo en el aula, integrando a este alumno en la vida social de la clase a través de un grupo de 4 o 5 alumnos que sea prosocial, asertivo y empático. Para ello, se puede abandonar la disposición habitual de la clase colocando mesas y sillas en agrupamientos de cuatro o cinco para suscitar el cara a cara, la necesidad de negociar, hablar, comunicarse... 
b)Facilitar estrategias de aprendizaje cooperativo en las diferentes asignaturas, al ser una metodología que fomenta la solidaridad, la autoestima y la colaboración, frente a la competitividad y la soledad el trabajo individual en el aula. 

Como ya se ha señalado, habría que hacer un seguimiento de las medidas adoptadas con la colaboración de la jefatura de estudios y el orientador, y con el apoyo del equipo docente y de la propia familia del niño interesado. 




Metodologías activas en el aula: una reflexión

Todo aprendizaje es activo si es un verdadero aprendizaje. Aprender nunca es una actividad pasiva, sino que requiere de la predisposición del que va a aprender. Por ello, cuando se presenta como pasiva la enseñanza en un aula en la cual hay un grupo de personas escuchando a otra, no parece que pueda considerarse que ese aprendizaje sea pasivo, cuando se necesita toda la atención del mundo y el esfuerzo personal para lograr asimilar y entender conocimientos. 
Lo que está claro es que ese tipo de aprendizaje se basa en una figura de autoridad, la del profesor, alguien a quien por su preparación y conocimientos ya se le supone (o debiera ser así) la capacidad para hacer aprender algo que, por el hecho de ser impartido por él o ella, ya se considera como algo "bueno". 
Pero la figura de autoridad del profesor o profesora ya no es un dogma en sí mismo. Eso de "lo ha dicho el profesor" o "la profesora lo dice así, tiene que ser cierto", ha perdido su sentido en un mundo en el que: a) Hay un exceso de información, de canales informativos y una gran facilidad de acceso a los mismos; b) Las familias, que antes depositaban por entero la instrucción de los hijos en el profesorado, hoy se consideran parte activa de dicha instrucción (a veces de una manera un tanto invasiva y atendiendo solo a la circunstancia de su hijo); c) La educación es una cuestión de preocupación creciente en el seno de la sociedad, por lo que el sistema educativo, las prácticas didácticas, la pedagogía, se han convertido en temas comunes de conversación (no siempre desde la perspectiva más adecuada).
En este nuevo panorama, a los profesores se nos ofrecen lo que se ha dado en llamar "metodologías activas en el aula", nuevas formas didácticas de enseñar utilizando sobre todo el recurso de las TIC, para aumentar la motivación de los alumnos y, seguramente, la implicación de las familias y su aprobación. Entre ellas se encuentran el aprendizaje por proyectos, las clases "flipped" o el aprendizaje cooperativo. En todos ellos se abandona el modelo de la clase en la que los alumnos escuchan, toman apuntes, hacen ejercicios, repiten lo que no han aprendido bien, y en la que, efectivamente, interactúan poco entre sí (pues se supone que el aprendizaje es un proceso individual). 
Es posible que tomar apuntes, hacer ejercicios, escuchar, incluso  memorizar (esa metodología que se considera tan anticuada) no sea del todo malo. Quizás "lo malo" es que sea la "única" metodología. Sin embargo, los alumnos también tienen que aprender a escuchar sin interrumpir, e incluso a memorizar,que no es algo inútil cuando hay una verdadera comprensión y asimilación de lo aprendido. 
Pero también es cierto que las clases pueden hacerse más dinámicas y atractivas si se introducen metodologías variadas. Empezar por aumentar la diversidad de los ejercicios y planteamientos en clase ya es un gran comienzo. El siguiente paso es volverse ya muy "activo" y hacer que los alumnos creen sus propios materiales, apliquen una enseñanza concreta en la creación de un objeto (eso sería el aprendizaje según un proyecto) que tuviera difusión más allá del aula o que el profesor deje de ser un busto monologante y ponga a los alumnos frente a las cuerdas de su propio aprendizaje. 
De todas las propuestas, el aprendizaje cooperativo puede ser la más interesante en grupos donde hay heterogeneidad en los niveles de adquisición de los conocimientos. Obliga a interactuar para aprender todos, arrastra a lo alumnos con peor nivel y mejora las relaciones sociales dentro del aula. 
Para todo lo anterior se necesita que los profesores y profesoras cambien su punto de vista sobre el aprendizaje y, sobre todo, reciban una formación, además de un estímulo para ver las mejoras y los beneficios en el aula. Otra cuestión que se puede añadir es que, para animar a los profesores en este sentido, hay que cambiar los contenidos, dar más libertad al profesorado para prepararlos y disponer de ellos. Con programaciones rígidas y la amenaza de pruebas externas no se puede animar a ningún profesor a innovar en su metodología.
También hay que pedir paciencia a las familias. El uso de las TIC está muy generalizado pero no todos los profesores lo tienen integrado, y no por ello son peores profesores. Hay que entender y aceptar la diversidad dentro de los claustros, y reconocer aquello en lo que es bueno cada profesor. 
Por último, es necesario recordar que en los centros bilingües estas renovaciones didácticas y metodológicas ya se han ido haciendo casi sin intención expresa. Es decir, que la enseñanza bilingüe, que no ha salido nombrada en este curso, ya implica una forma diferente de abordar los contenidos y de impartirlos. 
En conclusión, el camino a la novedad ya es el camino que hay que recorrer, pero sin olvidar nunca que, al final, la motivación de los alumnos recae en cada uno de ellos y sus familias, y que el mejor guía para la instrucción y la asimilación de los conocimientos sigue siendo un profesor. 




domingo, 20 de noviembre de 2016

AISLAMIENTO EN EL GRUPO

La actividad en la que me voy a detener es la de los resultados de un sociograma en un grupo que no presenta aparentes problemas de acoso, pero sí algún caso de aislamiento en el grupo-clase. 

Con los datos ofrecidos por el informe, sabemos que de los 29 alumnos, aproximadamente el 40% son chicas. Me gustaría abrir una línea de reflexión para saber si este dato es relevante o no: ¿los grupos con más chicas son más protectores y con menor tendencia al acoso entre los alumnos?; o en otros términos, ¿hay más acoso en los grupos en los que hay más chicos? ¿O más índice de acosados de perfil pasivo? En definitiva, ¿hasta qué punto influye la cuestión del género en la incidencia del acoso, el tipo de acoso, el perfil del acosado...? Y más importante: ¿hasta qué punto influyen nuestras categorías culturales sobre los géneros para entender el acoso, tanto desde nuestra percepción de adultos, la de los propios afectados, el entorno de los alumnos y alumnas...? Sería un buen punto para tener en cuenta. 

Yendo más a la cuestión de cómo actuar en un grupo en el que no se da acoso explícito, pero sí aislamiento (paso previo al acoso, aunque no determinante, podemos decir), creo que una buena manera de actuar en el grupo es a través de la acción tutorial. Es decir, el tutor, junto con el equipo de orientación y con el apoyo y conocimiento del equipo directivo, puede iniciar una serie de tutorías dedicadas a la integración y cohesión del grupo. 

Por qué un alumno está aislado de los demás, puede deberse a muchos motivos, de tipo individual y social. Entrevistarse con ese alumno con el objetivo de conocer su marcha académica, sus problemas con las asignaturas y su grado de bienestar (o malestar) en la clase, puede ser un buen punto de partida para reconocer después las causas de dicho aislamiento, trabajando también la entrevista individual con los alumnos que han surgido como más amables y con más efecto de poder social en la clase. 

Para reconocer las causas del aislamiento, habiendo oído al individuo en cuestión y a los alumnos que favorecen el buen clima de la clase, habría que fijarse en la situación socioeconómica, académica, física e intelectual del alumno, e incluso en circunstancias como "ser el nuevo de la clase", o en el barrio, o tener un aspecto diferenciado, una minusvalía, no dominar el idioma, etc. 

Sean las razones que fueren, lo que es evidente es que dichas razones hacen de un alumno un individuo diferente y aparte de los demás. Las tutorías deberían, pues, centrarse en el trabajo de la empatía mediante la discusión de cortos animados, casos que puedan ser objeto de lectura y discusión, la manifestación y reconocimiento de los sentimientos en los demás, así como la elaboración y propuesta de sencillos juegos que potencien el conocimiento entre los alumnos y el descubrimiento de sus similitudes y diferencias. Otra estrategia también puede ser la vía de los juegos cooperativos, el establecimiento de grupos de tareas en la clase, y, ya como otro apoyo no menor, un salida extraescolar en la que los alumnos puedan convivir fuera del contexto de la clase, en un ambiente más relajado, distendido y amistoso que rompa con las dinámicas que a veces se forman entra las cuatro paredes de la clase de estudio. 

El establecimiento de un grupo de alumnos ayudantes, escogidos o propuestos entre los que han surgido como más valorados, es otra de las medidas que se pueden tomar para prevenir los conflictos y asegurar el buen clima de la clase. 

Por último, se podría favorecer un cambio de distribución de los alumnos en el aula de manera que el potencialmente aislable quedara rodeado de niños o niñas que integrasen el grupo de los ayudantes, y de otros susceptibles de no perjudicarle. 

Más allá de las fronteras de la clase de tutoría, habrá que entrevistarse con la familia para conocer su situación, tanto en lo socieconómico como en lo afectivo, y tratar de entender y paliar con ellos la situación de aislamiento de su hijo. 

Para resumir, mi análisis del problema sería el siguiente:
-Se da un caso de aislamiento que puede desembocar en un potencial acoso, pero que, de cualquier manera e independientemente de las causas, resulta en una situación en la que el alumno está debilitado respecto al grupo.

Y las actuaciones que habría que considerar, las que expongo a continuación:
-Análisis del sociograma
-Entrevista con el alumno en cuestión
-Entrevista con los alumnos mejor valorados
-Entrevista con la familia del alumno
-Puesta en conocimiento de la problemática al equipo directivo y al equipo de orientación
-Diseño de una serie de tutorías sobre la empatía y el conocimiento en el grupo
-Creación de grupos de tareas en clase
-Creación del grupo de alumnos-ayudantes para prevenir conflictos y detectarlos en su caso
-Nueva disposición de los alumnos en el aula

La manera de revisar las actuaciones y comprobar la efectividad de las mismas, se podría hacer a través de entrevistas sucesivas de control con el alumno en cuestión, la observación del progreso de sus calificaciones académicas, la entrevista posterior con la familia, y la escucha atenta a los comentarios de los alumnos ayudantes en su observación del clima de la clase. 

Con todo lo anterior se procuraría llegar a ese momento de cohesión de los alumnos de la clase, algo así como "que todos sean amigos"...



domingo, 13 de noviembre de 2016

Análisis de un caso: Almudena (número 2)

Almudena se encuentra en  una situación en la que se mezclan varios elementos: vive en una entorno donde todo el mundo se conoce, a su padre le han acusado de quedarse con parte del dinero de una cooperativa y se ha hecho amiga del "noviete" de una antigua compañera, que está claramente celosa de ella. 
Esta chica forma parte del ojo de un huracán en el que se mezclan además las redes sociales, en concreto, los chats de los móviles. Entre las acusaciones de ser hija de un ladrón y de robar novios, a Almudena le hacen el vacío o la insultan, en el instituto y a través del chat telefónico. 
En el caso de Almudena se dan principalmente el cyberbullyng y el acoso verbal y, en menor medida, el acoso físico en el contexto escolar. Uno y otro son dos caras de la misma moneda y no parece que se deban separar. Los espacios cambian, pero no las actitudes ni los contenidos, que tienen como efecto que Almudena se convierta en "nadie", como llegan a decirle, pues el objetivo de este acoso no es otro que el de anular a Almudena, transformarla en un fantasma, hacerle sentir sin importancia, borrar su presencia del espacio de convivencia.
Almudena paga en su persona un conflicto entre adultos (que las familias implicadas, seguramente, habrán creado acusando sin pruebas o no siendo capaces de solucionar un choque de intereses) y otro más personal con otra niña, causado por los celos, en el que se refleja el anterior como en un espejo. 
En cuanto a la respuesta del centro, la directora y la orientadora actúan con eficacia para intentar parar el acoso y sobre todo comprender en qué términos se está produciendo. 
El hecho de que el acoso se produzca en paralelo en un chat telefónico siempre crea incertidumbre: ¿cómo intervenir en conversaciones no del todo privadas, pero que se encuentran alojadas en objetos que sí lo son? 
En este caso, es importante la colaboración de las familias para dar su permiso y la colaboración de los niños acosados para dar a conocer una parte de su intimidad, que no debe restringirse a la misma puesto que tiene efectos individuales y colectivos, pues implica a varias personas y a la convivencia del propio centro. Y, lo más importante, a ellos mismos.
El uso de las redes sociales puede educarse en los centros pero también ha de hacerse en el ámbito adulto, pues los propios "mayores" son los primeros en desconocer unas reglas mínimas para moverse en estos ámbitos e incluso poner límites al manejo continuo de los dispositivos. Por lo que podría ser un asunto de carácter general y social, como la educación vial para prevenir accidentes a través de campañas preventivas.
Respecto a los alumnos implicados en esta situación, parece más que útil hacer una labor de mediación para favorecer la empatía con respecto a Almudena, que es la parte débil del conflicto. Esta mediación debería hacerse entre Almudena y cada uno de los implicados. 
Debería pensarse también en sancionar en algún grado la reiteración de estas conductas que implican lo verbal y lo físico en el contexto del instituto. 
En otro orden, habría que trabajar con el grupo-clase la gravedad de este tipo de situaciones mediante una serie de tutorías dedicadas a la cuestión, quizá de manera indirecta, con el objetivo de concienciar y prevenir.
En última instancia, lo importante es preservar la integridad moral y física de Almudena, parar el acoso, modificar actitudes, mejorar la empatía, y concienciar al resto de alumnos.




Presentación

Hace años, centros de la Comunidad de Madrid desarrollaron el programa "Convivir es vivir".

Ahora vuelve con nueva fuerza el asunto de la convivencia, porque, claramente, no fue suficiente el esfuerzo anterior.

 Nadie aspira a un mundo feliz, pero sí, quizás, a un mundo en el que haya menos infelicidad.


 El viaje comienza...